QUE ES EL AULA DE LA EXPERIENCIA?

La Universidad de Sevilla creó el Aula de la Experiencia en el curso 96-97 extendiéndose posteriormente a diferentes municipios, entre ellos Los Palacios y Villafranca.

Se trata de un programa de desarrollo científico-cultural, dirigido a personas mayores de 50 años (con y sin estudios) con el cual se pretende conseguir una serie de objetivos como facilitar un espacio para el debate científico o cultural, ofrecer un marco para las relaciones intergeneracionales, mejorar conocimientos profesionales y al mismo tiempo, mejorar la calidad de vida de las personas de estas edades y fomentar su participación en su contexto social como dinamizadores sociales.

Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de octubre de 2014

NUESTRA COMPAÑERA ANA ROMERO - Actriz-

Articulo de  D. Alvaro Romero, en el Diario de  Andalucia - Profesor de Literatura. 

Ana Romero –empleada de Correos, casada, dos hijas– era el Odioso Señor en el último montaje de la obra Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura, que llevó al escenario La Treta, lacompañía del palaciego Paco Corbacho que desde hace dos años organiza también unaescuela dramática en la que niños desde los tres años y adultos sin límite de edad dan rienda suelta a su talento interpretativo.
«Yo he encontrado en esta escuela una de mis pasiones; a mí siempre me gustó el arte…», dice Ana sonriendo, y apostilla: «Y ser actriz». Se le nota. Sobre todo por ser una mujer tan dulce capaz de transformarse en un hombre tan repelente. Con ella actuaba una docena de compañeros más, y fue tal el éxito de su puesta en escena el pasado mes de junio que el teatro municipal hubo de habilitar otros días para repetir función. «No sé si disfrutó más el público o nosotros», duda el incombustible Corbacho, que lo es todo en esta empresa cultural. El pasado lunes se abrió el plazo para la matrícula del nuevo curso teatral en la Casa de la Cultura de Los Palacios y Villafranca, pues el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con La Treta por el que aquel ponía las instalaciones y esta, la formación al módico precio de 10 euros mensuales.
Estos días se están formando tres grupos: el infantil, que trabajará alguna divertida adaptación para el disfrute de los papás cuando vean a sus retoños llevar una vida paralela sobre el escenario; el de los niños y adolescentes, de donde surge realmente la cantera con la que cuenta Corbacho para proyectos mayores; y el de los adultos, que está descubriendo talentos en palaciegos que la vida cotidiana retrataba como personajes planos. Ensayan una tarde por semana, y el resto sueñan con bordar el papel que les ha tocado. «El sistema Stanislavsky ha pasado de moda, era cruel, y al teatro venimos a divertirnos; no a pasarlo mal», asegura Corbacho, que proporciona a sus alumnos otros métodos para ser creíbles en su actuación.
La Treta ha calado tanto en la vida cultural palaciega que colabora con asociaciones de mujeres como Atenea, con quienes el pasado curso ensayó y representó la obra Oferta y demanda y cuya taquilla se destinó a causas benéficas. Ahora, el teatro de Corbacho acaba de aterrizar en la asociación local de discapacitados Aura, cuyos alumnos están impacientes por ser actores.
La de Paco Corbacho ha sido una carrera sin tregua y sin descanso. Con 33 años, ha terminado septiembre con éxito de público en la sala de Viento Sur, en el barrio sevillano de El Tardón, donde su compañía ha representado con actores de la talla de María Quesada y Carlos Bengo una de las últimas sensaciones de la dramaturga francesa Yasmina Reza: Un dios salvaje. Pero su carrera comenzó hace 20 años, en el IES Al-Guadaíra del pueblo sevillano del mismo nombre donde nació. A los 18 años formó su propia compañía, Hupa Teatro, con la que participó en actividades tan destacadas como la ceremonia de inauguración de los juegos ecuestres mundiales de Jerez de la Frontera, en 2002. Hasta 2007, Hupa Teatro fue proveedor de espectáculos para Isla Mágica. Desde 2011, Corbacho trabaja asimismo como coordinador y productor de eventos para Es-Cultura y Esco-Cultura, empresas de eventos, además de ejercer como director artístico en varios cortometrajes y anuncios publicitarios. «Con todo eso tiramos», explica, «lo del teatro lo hacemos en realidad por amor al arte».

lunes, 10 de marzo de 2014

EMPRENDER EN FEMENINO- Articulo de nuestro profesor D. Álvaro Romero

15552866


Publicado en el Correo de Andalucía el 04-03-2014

Una librería o una tienda de regalos y decoración son simples negocios mirados desde el escaparate. Pero pueden ser también las ventanas por las que asomarse a las valientes trayectorias de quienes las montaron, fatigosamente, cuando el mundo de la pequeña empresa y el mundo del hogar concordaban con dificultad, sobre todo si quien no abandonaba el hogar para hacerse empresaria era una mujer. Tales fueron las hazañas de Lucrecia Guerrero Canto y de Mari Carmen Villarín Contreras, a las que su Ayuntamiento reconocía ayer sus respectivas trayectorias en las III Jornadas de Sensibilización del Emprendimiento, dentro de las actividades programadas para celebrar el Día Internacional de la Mujer.
Lucre abrió una librería con el apellido de su marido, Librería-Papelería Distinguido, hace ahora 31 años. Pero fue tal su dedicación y su carisma con proveedores y clientes que nadie en el pueblo sabe ubicar el negocio si no es por «la librería de Lucre». A lo largo de estas décadas, el establecimiento no sólo se ha consolidado en la localidad sino que ha integrado laboralmente a buena parte de la familia, incluidos sus tres hijos. Ahora, mientras Lucre lucha contra una grave enfermedad, son ellos los que dirigen el negocio, pero todos recordaban en el acto de ayer cómo Lucre iniciaba su vida laboral con 17 años, como encargada en la preparación de botes de aceituna para la empresa Libby y cómo, con los años, acabó teniendo manos para la librería, para la casa y hasta para confeccionar flores y tocados flamencos que le han requerido clientes de toda España. «Estoy pasando una rachita mala, pero no pasa nada; hay que seguir adelante», dijo ayer tras recibir una placa de reconocimiento de manos del alcalde, Juan Manuel Valle (IP-IU), y un aplauso que no terminaba por parte del público que abarratoba el salón de actos de la Casa de la Cultura. Allí estaba casi toda la saga de los Distinguido, su familia política, que ha dado cantaores, cineastas y confiteros a partes iguales en este municipio de 38.000 habitantes del Bajo Guadalquivir.
A Mari Carmen Villarín la conocen ahora como «la de Regalos Mari Carmen», pero eso las nuevas generaciones que han conocido sus establecimientos, paulatinamente ampliados, de regalos y decoración para el hogar. Desde hace más de 20 años se la conoce también en el pueblo como «Mari Carmen la de los veinte duros», pues fue la pionera local en instalar una de las famosas tiendas de Todo a Cien que tanto pulularon por la provincia a comienzos de los 90.
Con sus tiendas, Mari Carmen ha llevado su casa en las últimas dos décadas esforzándose por conciliar vida laboral y familiar. “Ahora trabajamos los de casa, pero antes de esta crisis llegamos a tener hasta cuatro personas de fuera contratadas”, decía ayer tras el aplauso que le dispensaron vecinos, amigos y familiares.
Apretada agenda cultural. La Delegación de Igualdad del Ayuntamiento palaciego inauguraba ayer la agenda programada para celebrar el 8 de Marzo con una charla de la concejala del ramo, Irene García, quien recordaba la lucha de la mujer por hacerse su justo sitio en la sociedad desde el siglo XVIII y no desaprovechaba la oportunidad para censurar los recortes en materia educativa, de sanidad y la nueva ley del aborto del Gobierno central. «Estamos dando pasos hacia atrás después de lo que han luchado mujeres como las que homenajeamos hoy, que son un ejemplo para estas nuevas generaciones que dudan si montar su proyecto o no por las muchas dificultades que se les presentan», dijo.
Hoy se repartirán lazos en el mercadillo de los miércoles y, por la tarde, está prevista una sesión de Cuentos por la Igualdad en la plaza de España. A las 19.00 horas tendrá lugar un reconocimiento a la Mujer Cuidadora, organizado por la asociación de discapacitados físicos Adifipa. A las 20.30 horas, se inaugurará en la Casa de la Cultura la exposición de la pintora local Inma Fierro bajo el nombre de Venus.
Hasta el próximo sábado día 8, están previstas actividades y talleres sobre gimnasia hipopresiva, charlas sobre la nueva ley del aborto, obras de teatro, jornadas de empleo dirigidas a mujeres o incluso la II edición del programa Descubre tu pueblo. Historia de la Mano de Obra Femenina en Los Palacios en el siglo XX, que incluye una visita al museo etnográfico de Juan Begines de la mano del archivero municipal Julio Mayo. Hasta el viernes, se desarrollarán talleres de pintura artística, artesanía, corte y confección y restauración en la Casa de la Cultura.

  • El sábado tendrá lugar el almuerzo-convivencia de mujeres, que este año organiza la asociación Atenea. Entre el 10 de marzo y el 4 de abril se desarrollará, por otra parte, una campaña de sensibilización dirigida a alumnos de 5º de Primaria de todos los colegios bajo el lema Educar por la Igualdad. Es un extenso programa de actos que organiza el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca para conmemorar la lucha de la mujer y su capacidad emprendedora en este mu nicipio de la provincia.

viernes, 7 de marzo de 2014

ANTONIO MACHADO, EL POETA DE LA ESPERANZA

Articulo publicado por nuestro profesor de literatura D. Álvaro Romero, el pasado día uno de marzo  en el Correo de Andalucía



Por Álvaro Romero Bernal. Doctor en Periodismo y profesor de Literatura
15542749
En el curso que impartimos en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla sobre la gestión de los sentimientos universales en los poetas andaluces del siglo XX intentamos focalizar un valor concretísimo que haya catapultado a cada escritor estudiado a ese parnaso inolvidable del canon indiscutible. Antonio Machado, ese poeta profeta que nos advertía a los españolitos que íbamos a venir al mundo de que una de las dos Españas iba a helarnos el corazón; ese poeta modernista y sin embargo filósofo que interpretó en sus versos y en sus días aquel amargo romance de Lope, «de mis soledades vengo, a mis soledades voy…»; este poeta de eterna melancolía cuyos restos en el vergonzoso exilio más allá de los Pirineos nos siguen recordando, tres cuartos de siglo después, los usos y costumbres de esta pobre Patria nuestra con sus mejores hijos –no sólo los nacidos bajo aquel mal que llamaron del 98–; este poeta, digo, tan ligero de equipaje en vida como en leyenda, es sobre todo el poeta de la esperanza. O decidámonos con la mayúscula, sí: de la Esperanza, más allá de la tarde, del camino, de los peñascales de Castilla, de los lindos pegasos de madera… Y esa Esperanza ineluctable es la que hace de Antonio Machado un poeta no sólo inolvidable, sino –lo que es más importante– necesario.
La esperanza, que puede ser interpretada como la enfermedad de los ilusos, es no obstante el motor de los visionarios cuando éstos sustentan sus palabras en una aguda cosmovisión que siempre supera el desenfocado radio de lo estrictamente personal. Machado, que tantos motivos personales tuvo para la desesperanza, supo combatirlos todos a base de miradas solidarias hacia el porvenir. Sobre todo a partir de la edición definitiva de su libro capital, Campos de Castilla, en 1917. Y ello a pesar de que fue a partir de entonces cuando las razones desesperanzadoras, sibilinamente, empezaron a cercarlo a él y a su (nuestro) país. Había muerto Leonor, su gran amor; él envejecía, «triste, cansado, pensativo y viejo»; y aquella España «de charanga y pandereta» se deprimía más aún que la que acababa de perder Cuba y por ende el Imperio, aunque en su inconsciencia autodestructiva fuera el propio Machado quien tuviera que apuntar en alejandrinos: «Castilla miserable, ayer dominadora / envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora».
Y sin embargo, la esperanza radical del poeta sevillano lo envuelve todo. Antes de que fallezca Leonor, su corazón «espera otro milagro de la primavera» tras contemplar las hojas verdes que le habían salido al olmo seco. Tras la muerte de su joven esposa, su esperanzada pluma puede seguir escribiendo: «Sentí tu mano en la mía, / tu mano de compañera, / tu voz de niña en mi oído / como una campana nueva, / como una campana virgen / de un alba de primavera. / ¡Eran tu voz y tu mano, / en sueños tan verdaderas!… / Vive, esperanza, ¡quién sabe / lo que se traga la tierra!». El poeta de la monotonía de lluvia en los cristales es ya un comprometido ciudadano que sueña con “una España implacable y redentora, / España que alborea / con un hacha en la mano vengadora, / España de la rabia y de la idea. Su carácter esperanzado es ahora una consigna vital que alcanza, existencialmente, hasta las raíces del religioso folklore heredado, para rechazar el sinsentido de un «Jesús de la agonía», aunque sea «la fe de mis mayores», y reivindicar al Jesús «que anduvo en el mar»…
Tal vez no haya versos que delaten mejor la esperanza de su ADN que aquellos inmortalizados por Serrat: «Caminante, son tus huellas / el camino, y nada más; / caminante, no hay camino: / se hace camino al andar». En esos cuatro versos radica un potente principio de amor a la vida, al libre albedrío, a la construcción personal. Y asimismo un antídoto contra el pesimismo, la desidia, el destino. Si es absolutamente verdad que se hace camino al andar, el futuro depende del presente, y el presente del pasado. Y tal afirmación es tan permanentemente esperanzadora que sólo un poeta de la talla artística de Machado –tan intensamente lírico, tan líricamente reflexivo– podía habérnosla legado.
Hoy conviene recordar esos versos, estudiarlos, reivindicarlos, promocionarlos, practicarlos. Los necesita esta juventud triste que, en la desestabilidad exiliada o en el paro interior, no ha tenido la suerte aún de que se los administren. Los necesita la población madura, cuya madurez ha de ser siempre un inteligente equilibrio entre la experiencia y el sueño inacabado. Los necesitan los viejos, que han de testimoniar, mal que les pese a algunos, la incontrovertible sabiduría machadiana.
Ya hace un siglo del despertar comprometido de un Machado que, pese a sus pérdidas, vislumbra como nadie –en verso o en prosa– las necesidades de una España cainita y atrasada que sueña con un futuro mejor, aunque para todo ello hubiera que pagar el excesivo precio de tanta sangre fraterna y derramada, de tantos años en el olvido del poeta y su esperanza. Ya hace 75 años de la muerte de un Machado que atravesó la frontera hacia el Colliure de su abandono, para dejar morir allí su cuerpo, que no su palabra, tan bella como utilitaria. Su legado poético, tan esperanzador, ha de servirnos para volver a proyectarnos otro siglo más, por muchas crisis que nos aticen. Comulguemos su último verso, su último aliento: «Estos días azules y este sol de la infancia».